Crisis y acción climática

Por: Waldo Soto y Luis Cisternas | Waldo Soto

Es posible que estemos enfrentando una de las crisis más desafiantes de los últimos 100 años, pero depende de nosotros generar nuevas comprensiones y herramientas para sobrellevarlas, y que no se conviertan en las peores crisis que las nuevas generaciones tengan que vivir.

Artículo / En tiempos de crisis, podemos preparar mejor a nuestros jóvenes con herramientas para entender y abordar problemas específicos en sus comunidades.

“Esta pandemia es la peor crisis de los últimos 100 años”

“La crisis climática es nuestra tercera guerra mundial”.

Así se titulan distintos artículos de prensa en las últimas semanas o meses, cada país ha escuchado o leído esta historia. Sin embargo, poco se ha dicho de las características de una crisis y de las implicancias de ésta en la vida de las personas. Por otra parte, poco se ha hecho para asegurar una mejor respuesta individual, comunitaria y local para las crisis que cada cierto tiempo vivimos. A continuación, resumimos algunas aproximaciones para entender mejor cómo nos afecta una crisis y proponemos ver esta crisis como una oportunidad para mejorar nuestra capacidad de enfrentarlas.

¿Qué es una crisis?

A inicios de los años 70s, un grupo de psiquiatras canadienses, escribieron un artículo en un esfuerzo de síntesis sobre la literatura existente que permitía acercarse a la respuesta. Aquí un resumen de ese esfuerzo que puede ayudar a visualizar mejor el tiempo que estamos viviendo.

Varias de las tendencias en ese tiempo coincidían que una crisis era caracterizada por un estímulo disruptivo – sorpresivo, un shock, que provocaba una cierta adaptación del comportamiento de un individuo, de sus cercanos o de un sistema en general. Algunos de estos “shocks” podían traer consecuencias permanentes, como estrés crónico o malnutrición. Respecto de la crisis actual se nos ha dicho que no es sólo un pulso, si no que tiene forma de onda, va y vuelve, soltar y apretar.

Bajo este nuevo estímulo, el individuo sufre una cierta tensión, que lo hace ponerse en una actitud de resolver problemas, pero que si no es exitoso puede perder de forma permanente su confianza en resolver futuros desafíos. De esta forma una crisis también puede ser vista como un punto de cambio de en el ciclo de la vida, en la que la persona amplía su repertorio de herramientas para resolver problemas, o bien termina con técnicas con las que no puede adaptarse y comprender la realidad (Eastham, K., 1970, p. 464).

En este sentido las crisis estarían representando un riesgo o una oportunidad para un crecimiento individual, comunitario y organizacional.

Otra característica que enfatiza Caplan, G. (1964) es que una crisis es necesariamente temporal, tiene un inicio y un término. Sin embargo, la percepción del individuo afectado es distinta, y es que la crisis que observa no tiene un final claro o definido. Lo que perdura es el trauma físico o psicológico, o bien un comportamiento adaptativo que mejora las chances de cada persona para resolver otras crisis.

¿Cómo distinguir una situación de crisis?

(Traducción propia de Eastham, K., et al, 1970, p. 466)

  • El evento estresante plantea un problema que, por definición, se considera insoluble en el futuro inmediato.

  • El problema pone en riesgo los recursos del individuo o la familia, ya que está más allá de sus métodos tradicionales de resolución de problemas.

  • La situación se considera una amenaza para los objetivos de vida del individuo o grupo humano.

  • Existe una tensión física generalizada que es sintomática de ansiedad, y esta tensión aumenta a un pico y luego cae.

  • La situación de crisis despierta problemas clave no resueltos del pasado cercano y lejano.

En la crisis por la pandemia declarada por el virus COVID-19 y en la crisis climática, los que más sufren son los que están en contextos más vulnerables, ya sea por su edad, enfermedad, o bien por un Estado que les ha olvidado y ha permitido el comportamiento abusivo de otros. Este es el caso de países y regiones con sistemas de salud deficiente – sobretodo con mala cobertura de salud mental -, corrupción y altos niveles de desconfianza y violencia. “Los más marginalizados son impactados de forma más severa por ambas crisis”, declaró la delegada de la ONU para reducción del riesgo de desastres para el Asia Pacífico, Loretta Hieber, el pasado 22 de abril.

Para considerar una crisis como tal, es clave que la persona perciba que no tiene las herramientas suficientes para resolverla y que la situación le exige cambiar su comportamiento (Eastham, K., 1970, p. 465).

Esta crisis la podemos entonces tomar como oportunidad para adoptar un nuevo comportamiento, ampliar el conjunto de herramientas disponibles y mejorar nuestra capacidad de resolver problemas. La crisis es temporal, depende de nuestra respuesta grupal e individual lo que queda de ella.

Promoción de la acción climática en contextos de crisis

Ahora bien, la interrogante que puede surgir respecto a cómo desarrollar esas herramientas que permitan un resultado favorecedor post-crisis, o cambios positivos en el comportamiento que logren una adaptación al nuevo escenario, es de carácter fundamental. Cómo logramos salir de la crisis, con nuevos conocimientos y comportamientos que nos permitan sobrellevarla? ¿Cómo la incorporamos como un proceso de desarrollo que podría llevarnos a algo mejor?

La crisis mundial generada por la pandemia sanitaria COVID-19, nos ha mostrado mucho de la fragilidad que tienen nuestros sistemas. La lucha entre salvaguardar la economía versus la vida de las personas es lo que internacionalmente se ha fijado como los polos que determinan el rango de acciones gubernamentales. Lo anterior, no dista de lo que está ocurriendo a nivel mundial en cuanto al calentamiento global y la crisis climática, a nuestra capacidad y orientación de respuestas. A ciencia cierta, la similitud entre cómo se sobrelleven e incorporen individual y socialmente ambas crisis es indudable, ya que si bien la crisis por el COVID-19 se verá finalizada más pronto que tarde, lo que dista de la crisis climática, los aprendizajes que debemos hacer sobre cómo lidiar y organizarnos en torno a las crisis son fundamentales.

Una aproximación a la búsqueda de generación de herramientas para lidiar con las crisis es lo que persigue (tiene por objetivo) el programa Young Innovators de Climate KIC, ejecutado anualmente en diferentes países del mundo. En esta iniciativa se trabaja con profesores y estudiantes para buscar, identificar e instalar mejores herramientas para resolver desafíos propios de una crisis, como lo es mundialmente la crisis climática. El método se basa en la técnica pedagógica de Aprendizaje Basado en Desafíos, donde a los estudiantes, mediante sus asignaturas o mediante una Climathon, se les presentan tensiones y problemas locales, se les entregan herramientas para movilizar a otros, entender las distintas partes del conflicto, crear soluciones y comunicarlas de forma efectiva. En el sigueiente link puedes ver el video de la Young Climathon realizada en Linares, Chile, en noviembre de 2019: VER VIDEO.

Esto aumenta la confianza que los estudiantes tienen sobre su capacidad de resolver problemas, y esto lleva a transitar mejor un estado de crisis, ampliando el conjunto de herramientas que permitan no sólo incorporar y sobrellevar la crisis, sino también lidiar y organizarse, tomar acción frente a ella.

Es posible afirmar que la pandemia por COVID-19 podría ser la peor crisis macro y microeconómica de los últimos 100 años, o que efectivamente la crisis climática traiga consecuencias similares a una guerra mundial, pero depende de nosotros generar nuevas comprensiones y herramientas para sobrellevarlas, y que no se conviertan en las peores crisis que las nuevas generaciones tengan que vivir.

Si quieres saber más de nuestros programas de acción climática para escuelas, escríbenos a info@2811.cl